 |
|
|
|
VOCACION
Y MISION |
 |
A Mí me lo hicisteis (Mt, 25, 40)
"Hoy más que nunca, en esta época de
gigantescos progresos, estamos
asistiendo al drama humano, a veces
desolador, de tantas personas llegadas
al umbral de la tercera edad y que ven
aparecer a su alrededor las densas
nieblas de la pobreza material o de la
indiferencia, del abandono, de la
soledad. Nadie mejor que vosotras,
amadísimas hijas, Hermanitas de los
Ancianos Desamparados, conoce lo que
ocultan los pliegues recónditos de tan
triste realidad.
Vosotras habéis sido y sois las
confidentes de esa especie de vacío
interior que no pueden llenar, ni
siquiera con la abundancia de recursos
materiales, quienes están desprovistos y
necesitados de afecto humano, de calor
familiar.
Vosotras habéis devuelto al rostro
angustiado de personas venerables por su
ancianidad, la serenidad y la alegría de
experimentar de nuevo los beneficios de
un hogar.
Vosotras habéis sido elegidas por Dios
para reiterar ante el mundo la dimensión
sagrada de la vida, para repetir a la
sociedad con vuestro trabajo, inspirado
en el espíritu del evangelio y no en
meros cálculos de eficiencia o comodidad
humanas, que el hombre nunca puede
considerarse bajo el prisma exclusivo de
un instrumento rentable o de un árido
utilitarismo, sino que es
entitativamente sagrado por ser Hijo de
Dios y merece siempre todos los desvelos
por estar predestinado a un destino
eterno".
(Pablo VI, Homilía en la Misa
de canonización de santa Teresa de Jesús
Jornet e Ibars).
La finalidad de nuestra obra es en
palabras de nuestro Fundador, don
Saturnino López, "ser continuadoras de
la misión de Cristo, que pasó por el
mundo haciendo el bien"; concretado en
acoger, cuidar y prodigar todo género de
asistencia, inspirada en la caridad
evangélica, a los ancianos necesitados.
La hermanita ha sido llamada a hacer de
su vida una gozosa donación de amor, en
el servicio a los ancianos necesitados,
al estilo de Cristo que "nos amó hasta
el extremo" (Juan 13,1). Amor que se
alimenta en la oración y en la
Eucaristía.
En nuestros hogares reina la máxima de
nuestra Santa Teresa Jornet, "cuidar los
cuerpos para salvar las almas". Nuestras
residencias tienen carácter de hogar,
por lo que se trata fundamentalmente de
fomentar en los ancianos el "espíritu de
familia", a fin de que se sientan como
en su propia casa, ofreciendo un
servicio desinteresado, con amor y
cariño.
La Congregación de las Hermanitas de los
Ancianos Desamparados fue fundada por el
Siervo de Dios, D. Saturnino López Novoa
en colaboración con Santa Teresa de
Jesús Jornet e Ibars en Barbastro
(Huesca) el 27 de Enero de 1873, siendo
trasladada a Valencia, donde se
encuentra la Casa Madre, el 11 de mayo
del mismo año. Tiene una casa Procura en
Roma en Monte Mario, Viale Medaglie
d’Oro n° 400.
Somos una Congregación Religiosa de
Derecho Pontificio. |
|