 |
|
|
|
NUESTRO
TESORO / LA LLAMADA |
 |
"No me habéis elegido vosotros a mí,
sino que yo os he elegido a vosotros, y
os he destinado para que vayáis y deis
fruto, y vuestro fruto permanezca, para
que todo lo que pidáis al Padre en mi
nombre os lo conceda. Esto os mando, que
os améis los unos a los otros".
(Juan 15, 9-17).
Dios sigue llamando a:
"Personas
movidas ante todo por el amor de Cristo,
personas cuyo corazón ha sido
conquistado por Cristo con su amor,
despertando en ellos el amor al prójimo.
El criterio inspirador de su actuación
debería ser lo que se dice en la Segunda
carta a los Corintios: "Nos apremia el
amor de Cristo" (5, 14). La conciencia
de que, en Él, Dios mismo se ha
entregado por nosotros hasta la muerte,
tiene que llevarnos a vivir no ya para
nosotros mismos, sino para Él y, con Él,
para los demás". (Benedicto XVI, Deus caritas est,
n.33).
En la Misa de Canonización de nuestra
Madre, nos decía el papa Pablo VI:
"Ese
amor … llevó a vuestra Santa Fundadora y
os impulsa a vosotras a ver en los
ancianos una mística prolongación de
Cristo, a atenuar en ellos sus fatigas,
sus enfermedades, sus sufrimientos, cuyo
alivio repercute con cadencias de
evangelio en el mismo Cristo: "a Mí me
lo hicisteis". ¡Esta es la respuesta de
la caridad! ¡Ese es el sentido de lo que
humanamente sería inexplicable! ¡Esa es
la respuesta a quienes verían mejor
empleada, en otros campos eclesiales, la
vitalidad de vuestras llamas
vocacionales que mantienen la tenue y
casi apagada existencia de los
ancianos!".
Mandamiento nuevo de Amor:
"Hijas mías, recordad que los reyes de
nuestras comunidades deben siempre ser
los ancianos. Si vosotras tenéis
vocación no es privilegio vuestro sino
de los ancianos. Si no hubiera ancianos
vosotras no estaríais en la casa de Dios
ni seríais sus esposas... Luego todos
vuestros afectos y desvelos deben estar
cifrados en los ancianitos, a los que
debéis amar como si fuera el mismo
Jesucristo".
(Santa Teresa Jornet). |
|