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HISTORIA
/ PRIMERAS FUNDACIONES |
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El Instituto religioso nace en Barbastro
(Huesca) el 27 de Enero de 1873. Pronto
quiso la Providencia que no se quedaran
en Barbastro, sino que, por coincidir
con los deseos de un grupo de católicos
valencianos, fundasen en la capital del
Turia, que desde entonces habría de ser
la Casa-Madre de la congregación, siendo
trasladada el 11 de mayo del mismo año.
Toda
la ciudad recibió a las hermanas, y
éstas hacen su primera visita a la
Virgen de los Desamparados, patrona de
Valencia, que nunca había de
desampararlas a ellas ni a sus
ancianitos y ancianitas. Inmediatamente
reciben a la primera acogida, una
paralítica de noventa y nueve años.
Y llegan los dolores. Las regiones
españolas se sublevan contra el Gobierno
y Valencia se declara en rebeldía. La
ciudad es asediada y bombardeada. La
gente huye; las hermanitas permanecen
junto a sus ancianos. Sólo cuando en la
ciudad ya no queda nadie, y al peligro
de los bombardeos se añade la amenaza de
morir de hambre, -las hermanitas viven
de la caridad cristiana- deciden
refugiarse en Alboraya. Después una
nueva prueba, la muerte de sor Mercedes,
la primera profesa de las hermanitas,
pues en el propio lecho de muerte selló
sus votos de esposa de Cristo.
La historia de las nuevas fundaciones
está llena de encanto y de luz
sobrenatural. Es primero Zaragoza, donde
también fueron recibidas triunfalmente;
luego Cabra, Burgos... y toda la
geografía española, que la Santa se
recorrió varias veces, en unas
condiciones materiales que, si eran algo
más cómodas que las de los tiempos de
Santa Teresa, no dejaban de tener sus
grandes molestias y aun dolores. Al
cumplirse el primer decenio de la
fundación del Instituto, las Casas-Asilo
— la madre Teresa quería que fueran
llamadas así, pues la sola palabra
"asilo" le parecía demasiado fría y
humillante — Son ya 33. Diez años más
tarde subirían a 81, Y cuando la Santa
entrega su alma al Señor suman ya la
cifra esplendorosa de 103.
En
1885 el Instituto cruza el océano. Las
hermanitas han sido llamadas a Santiago
de Cuba y La Habana. Por primera vez van
a fundar sin la madre. Esta, que apenas
tiene cuarenta y dos años, no es ya sino
una inválida, en cuanto a fuerzas
físicas se refiere. La obra se está
consumando.
En 1876 había llegado el decreto de
alabanza de Roma. Y la aprobación
definitiva llega en 1887. |
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