Sor Josefa de San Juan de Dios
Ruano García.
Nació en la Villa de Berja (Almería) el
9 de Julio de 1854. Fue bautizada en la
parroquia de la Asunción de Berja el 11
de Julio y recibió el sacramento de la
Confirmación el 1 de Septiembre 1877.
Ingresó en la Congregación el 8
Diciembre 1877, a los 23 años. Hizo su
profesión temporal en Valencia el de
marzo de 1880, y sus profesiones
perpetuas 5 años más tarde.
Se desempeño como Superiora de la Casa
de Cascante (Navarra), de 1916 a 1922;
de la Casa de Requena (Valencia), de
1922 a 1928; de la casa de Alcira
(Valencia); de 1928 a 1934; de Requena,
de 1934 a 1936.
Sufrió el martirio
en Buñol el 8 de septiembre 1936.
Beatificada por
Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001.
Sor Dolores de Santa Eulalia Puig
Bonany.
Nació en Berga (Barcelona) el 11 de
Julio de 1857. Fue bautizada el mismo
día de su nacimiento. Su confirmación la
realizó el 29 de abril, en la parroquia
de Santa Eulalia de Berga. Ingresó en la
Congregación: el 25 de septiembre de
1886. Vistió el Santo Hábito, en
Valencia el 27 de enero de 1887 e hizo
su profesión trienal el 27 de enero de
1889.
Sus superioras la enviaron a la Casa de
Villena en Alicante el 29 Enero 1889.
Posteriormente fue trasladada a la casa
de Yecla (Murcia) en 1890. Hizo su
profesión perpetua en Valencia el 9 de
marzo de 1892, para luego ser enviada,
tres días más tarde, a la casa de
Requena en Valencia donde permaneció
hasta su muerte. Desempeñó muchos años
el oficio de portera. Era "pequeña de
cuerpo, pero con un alma grande, todo el
mundo la quería".
Martirio en Buñol,
en Valencia, en septiembre de 1936.
Beatificada por
Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001.
Sor Cristina del Espíritu Santo
Bertomeu Fuster y Sor Pascuala de la
Ascensión García Garrido.
(pertenecientes a la casa-asilo de
Barbastro en Huesca)
Expulsadas de Barbastro en la cruenta
persecución que sufrió la diócesis de
Barbastro al estallar la Guerra Civil
(1936-9) decidieron ir a Oliva
(Valencia), de donde era una de ellas, a
casa de sus familiares. Pero al llegar a
Lérida, fueron reconocidas como
religiosas y las hicieron descender del
tren con otras dos monjas pertenecientes
a otro instituto, y que se encontraban
en iguales circunstancias.
Fueron conducidas a un comité,
interrogadas y seguidamente fusiladas,
sin que haya sido posible averiguar el
lugar donde fueron enterradas.
Posiblemente fueron detenidas el 14 de
diciembre de 1936 (cfr. El Hábito y la
Cruz. Religiosas asesinadas en la guerra
civil española, G. Rodríguez, Edibesa
2006, p.424). |